.El Aislamiento y Las Memorias (2122 d.c.)


El calor del día había sido intenso, la mañana comenzaba y los dos viajeros pronto reiniciarían su camino, Cal y Sen durmieron por turnos toda la noche, el entusiasmo era notable en ambos, por fin abandonaban la ciudad para tomar el camino a casa. Por momentos pierden la mirada en el horizonte, pero saben que deben de estar alerta en caso de que algún cazador quiera sorprenderlos en el trayecto. Cruzaban un puente cuando Sen insistió en parar un momento en el edificio al otro lado del helipuerto para buscar memorias. A Cal le parecía muy arriesgado, ya estaban en los límites de la ciudad pero eso no aseguraba estar a salvo, el trayecto hacia el edificio estaba muy descubierto y sobre todo, ya no quería retrasar el regreso. En un instante recordó todas las veces que le negó una búsqueda y terminó por ceder. Sen quería visitar ese lugar desde que venían caminando varias calles atrás, algo había llamado su atención de esas instalaciones y por lo general tiene buen instinto para encontrar pedazos de información interesantes.

Cortan aprisa el helipuerto y se adentran en las oficinas abandonadas, el lugar parecía bastante seguro y se dedicaron a abrir cajones y esculcar cualquier mueble que pudiera tener archivos. Sen ya sabía que se trataba de un centro de periodismo, estaba emocionado de poder encontrar algo que hiciera brillar su curiosidad. La mayoría de las memorias estaban tan rotas que ni siquiera sabían si eran reparables, se dedicaron a guardar únicamente los que estaban más seguras de funcionar, ya de por si la carga de las provisiones es pesada como para hacer más bulto. La reflexión sobre lo que fue y lo que queda es inevitable, restos de una civilización entera dedicada a millones de asuntos sepultada por trozos de todo que no completan nada, deseosos de una nostalgia tratan de imaginar la vida en esos espacios simétricos, los golpea una ansiedad por regresar y restaurar que se desecha como basura ante la amenaza constante de un Estado inexistente. Hoy la ciudad está invadida por un poder desquiciado gobernado por infinidad de seres que solo buscan el beneficio propio, una oleada de pandillas dispuestas a canibalizar su control sobre lo que queda de la ciudad. Con suerte y con tiempo algunas familias fueron abandonando la ciudad que emigraron a lugares más apartados con la esperanza de encontrar alimento y seguridad. Los viajes eran largos, peligrosos y sobe todo especulativos, muchas no lograron su encuentro, los que si se asentaron redefinieron su manera de vivir y consiguieron adaptarse a entornos que les había heredado una época de cambios y nuevos ciclos, les tomó una generación crear sitios con recursos y facilidades suficientes para mantener una calma dentro de un futuro incierto y en alerta.

A pesar de tener una sociedad con una estructura lo suficientemente sólida para subsistir aisladas en aldeas dispersas y con autosuficiencia aceptable, de vez en cuando era necesario raptar material de la ciudad para lograr avances específicos de su civilización. Para esto crearon grupos de viajeros que se desplazaban largas distancias para adentrarse en la una ciudad colapsada y extremadamente peligrosa. El entrenamiento para convertirse en viajero era estricto y detallado, se escogieron con pinzas a los elementos que se dedicarían a recorrer las distancias además de manejo de armas y técnicas de combate para enfrentar los riesgos de atravesar una urbe vigilada en sus más íntimos espacios por los cazadores. En la Era de Aislamiento la población de la ciudad era muy reducida y los únicos habitantes estaban dedicados a seguir órdenes de los jefes que lograron imponer su mandato a cambio de asegurar una subsistencia lo más humana posible. Los cazadores estaban asignados a interceptar cualquier viajero que entrara, no eran bienvenidos y se les castigaba con la muerte después de interrogarles y arrebatarles cualquier cargamento que llevaran. En ocasiones los jefes de clan aprovechaban el material o la información que llevaran, pero la mayoría de las veces no les interesaban y tan solo se quedaban con algunas pertenencias personales y repartían el alimento a sus allegados. Uno de cada cuatro viajeros que se encomendaban a visitar la ciudad no regresaba.

Habían estado ya demasiado tiempo registrando el edificio , no convenía quedarse mucho tiempo en un solo lugar, Cal ya se estaba desesperando a pesar de haber estado muy animado en su búsqueda, su compañero parecía haber perdido totalmente la noción del tiempo y la paciencia que había exigido se estaba terminando, no paraba de rascar la gigantesca estructura buscando memorias ahora en el cuarto piso, se habían convertido casi en una obsesión, desde que vio los primeros pedazos de información frente a la computadora supo que sería viajero y se dedicaría a buscarla para preservar. Por lo general a nadie se le permitía ver los primeros contenidos que llevaban en las memorias, los únicos con autorización y acceso a los puertos eran los jefes de aldea, a pesar de que Sen tenía ciertos privilegios para conocer las primeras publicaciones del contenido nunca ha abierto una memoria por primera vez, esa punzante curiosidad lo tenía en una cornisa de locura. De pronto recordó que tenía prioridades muy claras y comenzó a bajar las escaleras para reiniciar el camino a casa, decidió irlo más rápido posible, pero cuando iba pasando por el segundo piso alcanzó a ver de reojo unas cajas de cartón corrugado, no lo pensó y se detuvo a examinarla, inmediatamente abrió la caja y ahí estaba una computadora nueva, muy portátil, podría guardarla en la carga y llevarla a casa para usarla, pensamientos latentes e ilegales.

Cal lo había estado esperando en el primer piso desde hace tiempo pensando que ya iba en camino, comenzaba a desesperase y estaba tentado a llamarlo a gritos, no aguantó más y al punto en que tomaba aire para hacerlo escuchó disparos y casi de inmediato sintió que su pierna fallecía, se hincó y trato con un dolor agudo de buscar a su agresor. Al escuchar los disparos Sen guardó la computadora y salió corriendo, cientos de escenarios pasaban por su cabeza mezclándose con el arrepentimiento heredado por su terquedad. Cal estaba en cuclillas haciéndole señas para que se quedara cubierto debajo de las escaleras, le insistió en no acercarse con gestos enérgicos y se movía con trabajo para alcanzar la guarida.
Desde el otro lado de la avenida, un cazador había visto a los viajeros entrar al edificio, sentía la necesidad de apuntar, asesinar y arrebatar su cargamento. Se tambaleaba hacia el límite del asfalto, sentía que podría pero no podía, pensó en quedarse dormido y olvidar el tema, había tenido una noche de fiestas y cargaba con todas las consecuencias, su prioridad era reponerse, se recuesta boca abajo sobre la grama. Con un brusco resurgimiento, despertó y comenzó a buscar azarosamente en su pantalón, después de varios palmazos alcanza un fusil, estira el brazo cargando el proyectil y apunta al invasor situado en el primero piso del edificio como a sesenta metros, el tercer disparo logra dar al objetivo en la pierna. Ya con un poco más de movilidad logró hacer una segunda carga y volver a apuntarle a Cal, normalmente los cazadores tienen excelente puntería, pero su estado no le permitió acertar a la cabeza para asegurar la muerte de su presa y el disparo lo alcanzó en la espalda cuando buscaba refugiarse, cayó tendido sobre el piso, el cazador ya estaba logrando enfocar para darle fin al viajero cuando el hierro de una daga atravesó su cuello y no pudo más, su mirada se nubló y en un instante el peligro terminó. El asesino recuperó su arma, la limpió y se encaminó hacia el edificio.

Debajo de la escalera, Sen había arrastrado el cuerpo de su amigo para tratar de detener las hemorragias, estaba muy malherido y simplemente le fue imposible salvarle la vida, antes, Cal le había murmurado algunas palabras entregándole una memoria que sacó de su bolsa de la camisa, Sen no prestó mucha atención y la guardó rápidamente, con la histeria por salvarlo no escuchó las últimas oraciones de Cal. Un breve momento de profunda tristeza precedida por una mecha que encendió su ira contra aquel invisible cazador, se levantó y con movimientos torpes y frustrados buscaba a su enemigo en la periférica con su arma, no le importaba ser un blanco fácil con la esperanza de encontrarlo un instante antes con su venganza cargada. No comprendía porque no había hecho ya algún disparo, normalmente no se la piensan dos veces para hacerlo con un objetivo tan a la vista. Estuvo buscando y esperando por varios minutos, pero entendió que si no lo había agredido en todo ese tiempo, ya no lo haría. Regresó con el cuerpo de Cal, no lo podía creer, la culpa lo atacaba sin tregua, comenzó a gritar, a patear, a maldecir a hundir sus pensamientos en venganza y arrepentimiento. Después de permanecer hincado a un lado del cadáver para decir algunas oraciones, le dio sepultura y colocó una marca para grabar la ubicación de la tumba y de su cargamento. Tenía que regresar a la aldea, estaba muy retrasado y todavía tenía un buen camino por recorrer, al menos lo suficiente para digerir lo que había sucedido y de cómo iba a explicar la muerte del viajero Cal.


Después de tres días de camino por fin llegó a casa, la aldea de Sen era una población de unas noventa familias distribuidas en un área de ocho kilómetros cuadrados, la mayoría de las hogares eran casas rehabilitadas de un fraccionamiento asentado en esos terrenos, las demás se habían erigido con materiales de concreto de los alrededores o con madera, este fue el material que eligieron los padres de Sen para el resguardo de su familia. Vivía con su padre, que trabajaba el terreno que le habían asignado, su madre que desempeñaba un cargo administrativo en el servicio central y un hermano estudiante de once años que lo idolatraba sin condición. Al llegar ya lo esperaban en la recepción del colegio de misiones para asignarle un cuarto de descanso y programarle sesiones de masaje y temazcal, los viajeros eran figuras muy apreciadas en la sociedad de aldeas y el trato que recibían era dedicado y honesto. Para su beneficio las primeas horas en que llegaba un viajero por lo general no se le hacía ninguna no se les molestaba ni se les hacía ninguna pregunta, sería después de su descanso que debían rendir saldos con los jefes de aldea respecto a su travesía. Su preocupación era constante, le era imposible mentir y las declaraciones lo señalan como responsable de la muerte de Cal, no descansó, no durmió atascado en sus propios testimonios, fue repasando cada palabra, cada acción, los si hubieras aparecían regularmente, su retraso cuando lo llamaban a retirarse del edificio y en el momento que se repetía la escena con los gritos de su compañero, unos instantes hubieran ayudado a que recibiera ayuda antes del tercer disparo y salvarle la vida, recordó el aparato que recuperó del segundo piso y su reacción inicial fue la de querer destruir el objeto que lo demoró y no dejar rastro de su imprudencia, pero, también recordó la memoria que le entregó Cal en sus últimos murmuros. Durante su viaje pensó que se le había hecho extraño que le hubiera dado tanta importancia en entregárselo a pesar de la situación que vivía, lo tentaba la idea de descargarla en la computadora y tal vez encontraría el porqué de su interés. Ahora tenía que decidir si mentiría a los jefes sobre su hallazgo.

Llegó la hora de la audiencia y para ese momento había tres jefes para escuchar su bitácora. Habían recibido la noticia desde la entrada de la aldea que había llegado solo y le preguntaron por su compañero Cal de Jiménez y Díaz, el agachó la cabeza y movió ligeramente la cabeza en negativa, explicó a detalle desde que estaban cruzando la avenida periférica de la ciudad y la intención de buscar memorias en el edificio hasta el inevitable intento de detener las hemorragias del viajero. Al parecer de los jefes, efectivamente Sen de Juárez y Cepeda había incurrido en tres faltas del protocolo de viaje de misiones y sería destituido de su cargo indefinidamente esperando los castigos correspondientes, desde ahora en adelante debía pasar el tiempo ayudando a su padre con la tierra y a su hermano en los estudios. El decreto era inapelable y Sen estaba preparado para una sentencia dura, a pesar de aceptarla con humildad y de estar sinceramente arrepentido por su error y la muerte de Cal, había decidido omitir la computadora portátil, la memoria y sus intenciones de trasgredir los protocolos que habían sostenido a la sociedad de las aldeas.

Pasaron semanas para que Sen por fin se decidiera a buscar energía para encender la portátil, tenía un amigo que trabajaba en una planta de información y seguramente el lo podría ayudar, no estaba convencido de contarle el asunto, era de confianza pero demasiado arriesgado. Logró persuadirlo para que le prestara una unidad de voltios para llevarla a casa y examinar algunos monitores que le habían obsequiado el jefe de la familia Ruiz y Andrade. No había sido difícil convencerlo asi que llegó a casa bastante tranquilo y confiado de poder ver la memoria sin riesgos. Entro a su cuarto y sacó de un madero flojo la portátil cubierta con plástico e protección, la puso sobre su escritorio y con un cuidado exagerado la desempacó para conectarle los puertos y comenzar su búsqueda, estaba muy nervioso, físicamente le temblaban las manos y sudaba, psicológicamente temblaba de arrepentimiento por encontrarse frente al objeto que había catalogado como maldito. Una vez encendida la máquina, Sen abrió una caja negra que había sacado de su guardarropa, sacó la última memoria de Cal, se le quedó viendo durante un momento pensando en lo que aquel objeto de plástico rígido del tamaño de su dedo podría significar, tenía un duro presentimiento de información relevante, de algo que calmaría su deseo de olvidarlo todo y confesar su desacato, de hacer pedazos la portátil y tratar de olvidar el tiempo que perdió para salvarse de toda la tortura que estaba viviendo en ese momento. Conectó la memoria y parecía funcionar bien, seguía temblando y le costaba mucho trabajo manejar el teclado y el cursor, estaba tardando mucho para configurar lo necesario y empezar a buscar información y su alivio. A los viajeros se les instruía de manera muy básica sobre el uso de computadoras, pero en realidad les era bastante restringido su uso, Sen tenía buenos contactos y buenas relaciones con mucha gente, sus largas pláticas con técnicos de las plantas de información le dieron bastante habilidad para su manejo, sin embargo era demasiada la presión en esos momentos y optó por irse a descansar y esperar despertar más tranquilo.

Al despertar tuvo que bajar de inmediato al patio para ayudar a su padre con algunos deberes de la casa, fue hasta en la tarde que regresó a su habitación para seguir con la configuración, había estado ansioso toda la mañana y casi no comió porque en su estomago se revolvía ansiedad, curiosidad y temor. Finalmente había podido configurar la nueva máquina, ya estaba lista para recibir la memoria y desnudar su contenido, la ventana virtual que proyectaba en la máquina contenía gran cantidad de folders con archivos de texto, imágenes, video y al parecer algunas grabaciones de voz, de inicio no parecía tener ninguna organización lógica o secuencial pero al abrir cada una se podía interpretar cierto orden que le ayudaría a comenzar su búsqueda, a veces la información más valiosa que se ha encontrado ha sido aquella que aparece escondida en un montón de archivos sin sentido. Después de algunos minutos de navegar las carpetas pudo deducir que se trataba del trabajo de alguien que laboraba en la prensa, es la memoria de un reportero que había dejado hasta el tope aquel aparato, dejó mínimo espacio y tal parecía que hizo lo posible por almacenarle lo más que pudo. Sen estaba entusiasmado, le llevaría tiempo indagar en cada archivo, en cada imagen, en la intimidad de cada bit, se detuvo, contuvo sus pensamientos y recordó la tragedia, recordó la cadena de desacatos que lo habían llevado a estar frente a la pantalla, al parecer no le importaba y continuó buscando el pretexto, una excusa que abatiera el remordimiento que seguía tragando por su traición. Ya había leído notas periodísticas y algúnas bitácoras de reporteros. Pero esta era diferente, hay letras que describen una desesperación, un tono con resignación pero una lucha intensa por comunicar con instrucciones las causas de nuestra desconsideración por no querer cambiar y caminar en otra dirección con cuartillas y jotapejés que ilustran una historia plagada de desastre pero siempre, parada de pie, incluso cínica y desafiante. No podía dejar de cavar en los archivos y como pudo fue hilando las historias, acomodando archivos en carpetas de acuerdo al detalle en su fecha de última modificación y asi pudo darse una idea de encontrarle su forma.

Cal estaba extremadamente emocionado con lo que estaba encontrando, el recuerdo de la muerte de su compañero estaba borroso y ahora ya nada lo desanimaba por el hallazgo de esta memoria recapacitaba sobre el contraste que debería sentir, pero ya llevaba bastantes archivos revisados y sentía que cada vez se le podía sacar más. A pesar de lo profundo y sutil que debe ser su secreto, necesitaba un cómplice, un juez.

La mayor parte de lo encontrado eran notas editadas para el periódico, mucho de lo que decía era documentación ordinaria, útil sin duda, pero lo que a Cal le interesaban eras los apuntes y notas personales que se iba topando en el camino.

''El Comandante me tiene fe, pero no se si pueda alcanzar el nivel que necesito para ayudarlo, el proyecto es muy interesante pero demasiado para mi confianza y sobre todo mi preparación, creo que tendré que defraudarlo''


Había decidido ire estrictamente en un orden cronológico, pero le fue inevitable adelantarse en el camino y leer notas que estaban casi al final de su lista.

''En espera estaba, acechando, este ser humano mucho peor que cualquier bestia del inframundo y de la luz, estaba consciente que a través de él se gobernaría, tendría tanto poder y solo de esto tenía hambre, si, el sabia que este representante no sería un ser común y corriente, el era egoísta y poco vulnerable, nada vulnerable.''

Pasó medio año después de la sentencia que le dieron a Cal, la situación en el Concejo era inestable y peligrosa para las aldeas, las muertes de los viajeros a manos de cazadores iban aumentando y eso no solo ponía en peligro el propósito de las misiones, también significaba un aumento en el potencial asesino y cantidad de reclutas. La seguridad de la aldea era una prioridad, Cal había demostrado ser un buen misionero y a pesar de sus desafíos le permitieron regresar al servicio y apoyar a sus compañeros. Un nuevo sentimiento contrastante para el viajero, que por un lado quería seguir con su lectura, algo que sería imposible durante las misiones, y por otro, le alegraba continuar con su trabajo en la ciudad.

tuvo que regresar al entrenamiento para su próxima misión, el tiempo que pasó lo dejo un poco fuera de forma para los viajes... En el tiempo del ejercicio tuvo recuerdos de Sen y su última misión, a veces soñaba con chorros de sangre y lo golpeaba la curiosidad sobre la forma tan extraña en que el cazador detuvo su ataque....

En esta nueva misión Cal estaría acompañado por otros tres compañeros, a pesar de que el número de viajeros había disminuido, preferían que fueran un poco más protegidos, además esta vez tendrían que adentrarse muchas calles en la ciudad, era un viaje muy arriesgado pero igual de importante para los propósitos de la aldea. Además de la habitual recolección de información importante que pudieran encontrar, se les pidió que investigaran sobre un probable cuartel y centro de entrenamiento habilitado por los cazadores, este tipo de organización significaba un gran riesgo para las aldeas. Hasta el momento no se tenía ninguna sospecha de que los cazadores tuvieran conocimiento de la ubicación y actividades de las aldeas, pero una mayor organización en su núcleo podría preceder su intención de expandir su curiosidad sobre el origen de los viajeros y su forma de vida.

Durante casi todo el viaje Cal no pronunciaba una sola palabra, sus compañeros estaban enterados de la razón de su castigo y fueron cómplices de su silencio. El ruido de sus pasos sobre el asfalto derruido acompañaba los recuerdos sobre la muerte de Sen y las lecturas de la memoria, se combinaban de una forma extraña, sentía por momentos que la muerte de su compañero era completamente inevitable, que por alguna razón los dos estuvieron en ese lugar y en ese momento para encontrarse con esa memoria y que algo definitivo sucedería con su contenido. Cal no dejaba de sentirse culpable por su forma de pensar, a final de cuentas, el costo fue la vida de su amigo.

El pequeño convoy de viajeros llegó a la periferia, muy cerca del incidente que tuvo Cal, fue cuando decidió romper el pacto de silencio inferido y contó a sus tres cómplices lo ocurrido aquella vez en que Sen perdió la vida atravesado por las balas de un cazador, en aquel edificio que señalaba con su dedo acusando el lugar de los hechos irreparables, su narración era pausada, reflexiva, quería contar cada detalle, explicar cada acción y sus razones, incluso sin darse cuenta narró su encuentro con la computadora y la memoria que le dio Sen, era una sincera catarsis, pero en realidad su historia era para el, para desahogar su culpa, escupir sus miedos. Para cuando terminó, sus compañeros eran más como una especie de hologramas, siluetas receptoras de su tragedia y sin una sola insinuación de cuestionamientos o explicaciones, nuevamente sus compañeros se hicieron cómplices de sus reservas y no soltaron palabra alguna.

Decidieron descansar antes de entrar a la ciudad, se acomodaron en un terreno y Cal se refugió en solitario, de su maleta sacó unas hojas en donde había hecho transcripciones de lo que leía en los archivos de la memoria, había fragmentos que no le quedaban claros y necesitaba repasarlos para tratar de descifrar lo que el autor estaba expresando.

''Cihuacóatl dormirá hasta que sea suficiente, y alguien la encontrará cuando lo tenga que hacer, pero eso ya es algo que queda completamente fuera de nuestro alcance. El hecho de no poder terminar con su vida limita nuestras acciones, su sueño debe permanecer como su sueño, en todo caso tendría que pasar por lo menos un siglo para que alguien siquiera comience a recibir sus señales. Es tiempo suficiente para que encaminemos a las civilizaciones del Chicomoztoc.''


Lo extraño de estos textos es que aparecían aislados de cualquier contexto documental o informativo, documentos esparcidos fuera de sus carpetas que no le daban referencias ni pistas...

Dentro de la ciudad, debía cuidarse hasta la forma de respirar, el avance era lento y extremadamente sistemático para no cometer errores, los compañeros de Cal ya le habían advertido que habían aumentado los francotiradores y ninguna precaución sobraba....

El monitor que llevaba el lider de la misión ya indicaba que estaban a 3 o 4 cuadras de la zona en que les marcaron como primer punto de revisión, sin duda, la parte más peligrosa desde que iniciaron el viaje, debían revisar un fraccionamiento de casas, detectar cualquier actividad de entrenamiento o vigilancia y fotografiarlas. Cal estaba muy voluntarioso y se ofreció a ser el primero en asomarse a la primer barda que les pudiera dar una referencia. Quedando sus compañeros una decena de metros atrás, Cal llegó hasta la barda y saltó para quedar colgado, no lo logró pero en el primer asomo se dio cuenta de que habían encontrado algo, en el segundo brinco pudo quedarse aferrado a la barda de ladrillos y una sorpresa lo asedió. Numerosos campos de tiro a un lado de las casas; una iglesia con construcciones anexadas muy concurrida por cazadores; mucha actividad alrededor de la construcción religiosa le hacían pensar que le seguían haciendo adaptaciones; en un parque instalaron un ring de lucha ocupado por un duelo poco concurrido. De pronto Cal se dio cuenta de lo que veía y reflexionó instintivamente, bajó de la barda y comenzó a rodear la periferia con su mirada para evitar cualquier amenaza, esta zona estaría plagada por cazadores.

Cuando se sintió fuera de peligro, regreso a lo alto de la barda y tomó algunas fotos con su monitor personal, regresó con sus compañeros y decidieron que era muy arriesgado quedarse y tomar fotos, era evidente que algo serio ocurría, algo que no se había registrado y decidieron continuar con los puntos sospechosos que les marcaron para capturar más información de diferentes centros de cazadores. Avanzaron por las calles con exagerada precaución, pero no sabían que era demasiada la vigilancia incluso para sus entrenados movimientos, El lider de la misión fue alcanzado por un proyectil que atravesó su brazo derecho, tirándole el monitor al piso, de inmediato el grupo se resguardó, el lider alcanzó a protegerse también y a falta de monitor comenzó a hacerles señas con las manos a su equipo, debían esparcirse y alejarse de la zona, el buscaría recuperarse y alejarse también. Cal entró en un pequeño shock, sabía que debía alcanzar otro lugar pero no evitó controlar el impulso de ir a donde estaba su compañero herido para ayudarlo a salir de unos locales dónde seguía recargado en una columna sin poder moverse. Con señas y movimientos alterados le pedía que se fuera pero no hizo caso, se escuchó un segundo disparo pero Cal no logró cubrirse y le pegaron en el muslo, Ahora eran dos heridos y se le bloquearon las ideas, pensó que era su error era definitivo, avisados de su presencia y heridos, ya solo faltaba que los rodearan los cazadores para asesinarlos. El pánico interno cuando se asomó la primera figura, en un instante fueron apareciendo cada vez más, niguno se acercaba, tal vez querían jugar con ellos, usarlos de retorcida diversión antes de acabarlos. Buscó guardar la calma, el lider quedó inconciente por toda la sangre que perdió y pensó que al menos podría acabar con algunos de ellos antes de irse para siempre, apuntó hacia el primero pero antes de apretar el gatillo de su arma su objetivo cayó al suelo, no dejó que lo detuviera su sorpresa y enseguida giró para ubicar el siguiente cazador y disparar, sus tiros eran muy certeros y cayeron cuatro enemigos en el mismo número de disparos, se dio cuenta que había muchos, tal vez el doble que también caían muertos pero no por su ataque, una sombra se movía en velocidades extraordinarias, en cada movimiento daba muerte a un cazador. Entonces Cal ya no pudo con la sorpresa y estuvo a punto de ser sorprendido por detrás de su posición, estaban a punto de fusilarlo cuando la sombra pasó cómo si atravesara al cazador, el viajero quedó paralizado ante la figura que salvó su vida, ésta se le acercó y le entregó una memoria para después desaparecer de su vista. Cal casi había olvidado que estuvo a punto de morir de manera lenta, cruel y deshonrada.















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